cambios a full,
temor,
ansias...
Uy!
Hoy sábado 15 de Agosto de 2009, cuando son exactamente las 3:51 a.m. en Chile continental y en antecedente de la fragilidad de mi memoria, procedo a redactar la "Lista de Pendientes" o también llamada "Cosas por hacer", que debo cumplir a cabalidad antes de 'estirar la pata', 'llegar al cielo', 'lograr el alta celestial', 'visitar a San Pedro' o como el lector desee llamarle.
*Nota: No están en orden de prioridad
1. Hacer un curso de fotografía
2. Ser rubia
3. Ser orfebre (o intentarlo)
4. Leer el "Señor de los anillos"
5. Tener como mínimo un(a) hijo(a)
6. Tener un amor correspondido
7. Hacer un viaje de placer sola
8. Hacer un voluntariado
9. Quererme
10. Hablar con mi papá biológico
11. Especializarme
12. Vivir en el campo (otra vez)
13. Sentirme realizada
...
Continuará....
y. ¿algo pendiente?
Desde hace tiempo que no me sentía así, siento que esto de estar en internado ha hecho que todos los otros ámbitos de mi vida se queden en pausa, pienso que estoy perdiendo tiempo valioso de mi juventud, pues (lo quiera o no) este es un año completamente dedicado a terminar mi carrera. Si hasta los fines de semana me parecen extremadamente cortos!
A pesar de que -contrario a lo que toda la gente piensa- no me he dedicado sólo ha estudiar, la rutina de trabajar desde la mañana a la tarde, ha hecho plantearme si de verdad quiero esto para toda mi vida...
Es el tiempo de cambiar, pero... ¿cómo? si queda tan poco!
Creo que lo mejor es disfrutar el ahora, aprender y cuando ya sea Doña Kinesióloga tomar las riendas de mi vida y escapar de la fucking rutina.
(para variar encontré la solución de mi problema escribiendo)
Arrodillada en su habitación cerraba los ojos
y tapaba sus oídos esperando viajar a otro lugar,
repetía una y otra vez que no quería estar ahí,
no obstante al abrir los ojos continuaba en su habitación,
los golpes en la puerta no cesaban,
se escondió bajo la cama y aferró la muñeca a su pecho,
intentaba no hacer ruido,
su sollozo era cada vez más audible…
El cuarto temblaba con cada golpe,
rogaba para que esta vez la puerta no se abriera,
para que por al menos una vez Dios la escuchara
pero no fue así…
Como acostumbraba cada vez que se embriagaba,
su padre la golpeó hasta el cansancio,
sin razón alguna,
el imbécil no entendía que era inocente,
que solo tenia 10 años,
que los golpes la podían matar,
el estúpido estaba enceguecido
ella sólo quería descansar, pero
estaba aburrida de tanto dolor,
esperaba que fuera la última vez,
nada sacaba con gritar,
nunca la escuchaban,
cerró los ojos y comenzó llamar a su madre,
rogó para que se la llevara,
en la tierra no podría nunca ser feliz,
quería volar….
y así fue
¿Es mucho pedir?